Se casó mi amiga por Sandra Ávila
















Se casó mi amiga de toda la vida, esa amiga que la tuve desde la infancia y con la que compartí miles de anécdotas de risa y miles de cosas.
Cumplió el sueño que la mayoría de las chicas tienen. Tenía un vestido color crema que le quedaba dibujado y ella estaba feliz. Se casó mi amiga y viaje  a verla. Una fiesta súper fiesta. Comimos, bailamos y tomaron porque yo no tome. Los Fernet pasaban por alado mío cada cinco minutos, pero es algún yuyo del Fernet que me cae mal al hígado que me cae mal al igual que el aceto balsámico para la ensalada. y hace un efecto en mi estomago tipo bomba. Me aloje en un hotel el único hotel del pueblo. Con los demás invitados también éramos todos vecinos temporales. Un pasillo oscuro y un piso encerado me llevo hasta la habitación nro. 17. Volví de la fiesta alrededor de las seis de la mañana, lo único que deseaba era llegar y sacarme la faja que partía el cuerpo en dos; entre el cansancio y la emoción me acosté asmática, estaba demasiado cansada como para levantarme a buscarlos los puffs de mi cartela que había dejado en la otra punta de la habitación.Me acosté, enseguida me desplome. A las ocho menos cuarto desperté pensando que me había quedado dormida. Debía abandonar el hotel a las diez. Me dormí otro ratito más. Desperté y eran las ocho y treinta, me volví a dormí por quince minutos más. A las nueve me estaba duchando para luego bajar a desayunar. Los hoteles tienen esos sabores únicos de  café con leche a medida justa, es una proporción exacta de café de colador y otro tanto de leche. Me latían los pies, tenía tres corazones uno donde siempre, y otro en cada pie, la falta de costumbre debe ser y los pies de empanadas. Al mediodía nos volvimos a juntar para comer algo todos juntos.
Cuando nos despedimos nos dimos un abrazo y un te quiero.
Escribime un mensaje cuando llegues, me dijo. Y a las 21hs estaba llegando a mi casa




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